Molinero Revista Año: 3 Número: 11 Enero - Febrero 2021

16 NOTİCİAS MOLINERO-MILLER / Enero-Febrero 2021 La mayoría de los países deberían actualizar sus estándares de enriquecimiento de la harina para cumplir con las directrices de la OMS. Durante décadas, muchos países han recomendado o exi- gido que la industria alimentaria produzca alimentos “en- riquecidos” añadiendo una pequeña cantidad de vitaminas y minerales (micronutrientes) en los alimentos básicos y con- dimentos que casi todos los consumidores pueden pagar: por ejemplo, harina de trigo con hierro o ácido fólico. Los alimentos están fortificados para prevenir las deficiencias de micronutrientes que pueden mejorar el rendimiento acadé- mico de un niño, aumentar la productividad de los adultos y prevenir defectos de nacimiento discapacitantes o fatales. “Si bien continuamos los esfuerzos para aumentar la accesi- bilidad a dietas asequibles, diversas y saludables, la fortificación de alimentos básicos puede proporcionar a las poblaciones - especialmente a los más vulnerables - las vitaminas y minerales que son más difíciles de obtener”, explicó la Dra. Nancy Abur- to, Director Adjunto de Nutrición y Sistemas Alimentarios de la Organización para la Agricultura y la Alimentación y ex Jefe de Nutrición del Programa Mundial de Alimentos (PMA). En el estudio, los estándares de los países para el enrique- cimiento de la harina de trigo y maíz se compararon con las directrices internacionales para los niveles de nutrientes y los compuestos que proporcionan dichos nutrientes. La intención del estudio era identificar oportunidades para que los países revisen sus estándares nacionales de fortificación y garantizar que los consumidores reciban los nutrientes que necesitan. De los 72 países analizados en el estudio, menos del 50% tenían niveles de nutrientes en los estándares de fortificación de la harina que cumplían con las directrices internacionales actuales de la OMS para hierro, zinc y vitamina B12. El estudio, que se basa en la experiencia de instituciones líderes en nutrición, como la Universidad de Emory, el PMA, UNICEF, los Centros para el Control y la Prevención de En- fermedades de EE. UU., la OMS, el Instituto de Ciencia y Educación de Oak Ridge y la Iniciativa de Fortificación de Alimentos, es el primero en comparar todas las normas na- cionales para el enriquecimiento de la harina de trigo y maíz con las directrices internacionales. “Investigaciones como esta son increíblemente útiles para evaluar la alineación internacional con los estándares de forti- ficación de la harina descritos por la OMS”, señaló Katya Bob- rek, de la Universidad de Emory. Aburto agregó: “Para que las iniciativas de fortificación tengan el máximo beneficio, se necesitan datos para ajustar las políticas y los programas para satisfacer las necesidades de la población. Esta investigación arroja luz sobre dónde y cómo se pueden mejorar las iniciati- vas nacionales para garantizar que la mayoría de las personas obtengan el mayor beneficio para ayudar a eliminar el hambre oculta.’’ Los investigadores esperan que estos hallazgos ayu- den a los países a crear o actualizar estándares nacionales que conduzcan a un futuro más inteligente, fuerte y saludable. La mitad de los países que fortifican las harinas de maíz y trigo con hierro, zinc y vitamina B12 pueden necesitar actualizar sus estándares para cumplir con las recomendaciones actuales de la Organización Mundial de la Salud (OMS), según un estudio reciente publicado en Food Policy.

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